A Ítaca, por favor

31 marzo, 2012 No Comments

Ítaca-Asterios-Polyp

No sé cuántas veces hemos tocado fondo ya a través de la vida de los otros.  A lo largo de unos ventitantos años de espectáculo interrumpido, las  historias de trozos de barro con ojos y boca convertidos en esculturas vivientes de madera tallada a golpes siempre se quedan más pegadas a nosotros. Será que el cómic, como una fase previa al cine, sigue ese camino de baldosas amarillas. Será que sus sugerencias y dispositivos son más reales como la ficción que la escasez de las experiencias que nos suceden todos los días. Será que la vida imita al arte, y no al contrario.

¿A quién le importa?

Sobre la trayectoria profesional de David Mazzucchelli, autor de la gigantesca novela gráfica, remitimos a esta estupenda reseña de La cárcel de papel. Nos limitaremos a señalar cómo interpretamos los cosquilleos que sentimos al leerlo, los autores que recordamos en cada cita que propone Mazzucchelli  y poco más. Tampoco hay que ponerse circunspecto y severo.

La vida del protagonista, Astyerios Polyp –que limita su existencia a ser un neoyorquino de ascendencia griega y un reputado profesor de arquitectura que jamás ha levantado ni una choza en el mundo real—toca a su fin tal y como la conocía. Tampoco es para tanto: la ficción social ha hecho tanta mella en el que ya no sabe qué sabe y qué no; cree fervientemente en que una conversación no merece tal consideración si Yo&Yo no aparecen por allí para darle caché.

Mientras languidece en su apartamento, los dioses se apiadan de él y envían un salvífico rayo que se cuela por una ventana abierta. El violento chispazo  fulmina con fuego purificador y redentora violencia lo poco que quedaba de la vida de Polyp. Así que ya está: como a todos nosotros, a Asterios ya no le queda nada. Así que decide emprender su viaje hasta Itaca (New York  State).

Es a partir de aquí cuándo Mazzucchelli propone su itinerario: una de las propuestas que mejor articulan las ganas de autonomía del cómic es el uso de tres colores básicos (cyan, magenta y amarillo) para explicar en qué momento nos encontramos.

Si predominan los tonos azulados, entendemos que se trata de un pasaje de soliloquio, en los que Polyp explica su visión de la vida: su portentoso cerebro le ha permitido adquirir fuertes nociones sobre la historia de la filosofía y la categorización del pensamiento. Pero como no ha sabido vivir demasiado bien, todo ese conocimiento se transforma en un dispositivo al que solo cabe responder “esto o aquello”, “sí o no”, y desarrollarlo con una buena máscara discursiva en cualquier fiesta del Soho.

Si lo que predomina es el amarillo, se trata de capítulos en los que se presentan uno interesantísimos personajes, tiernos y  arquetípicos, que van arrastrando a Polyp hacia el encuentro  con los otros. Hasta que ya no sean otros. Hasta que ya sepa cómo hacer con todo lo que sabe.

Y por último, el magenta, en el que su presencia remite a Hanna, gran amor de Asterios y su reverso positivo. En una novela en el que la dualidad es uno de los grandes ejes, Hanna actúa como la que sí sabe qué hacer con lo que sabe, la que no busca un reconocimiento social, la que evoluciona hacia la existencia sosegada y consciente de sí misma.

Y también hay lugar para lo fantasmático, para lo que queda en el principio, fuera del lenguaje que acaban reduciéndolo todo a unos y ceros por pura necesidad orientativa. El espectro de Ignazio, un fuego en la mente de Asterios y su hermano gemelo nonato, sirve como narrador y receptor de las acciones del arquitecto. Y el recuerdo de Hanna, aquella con la que el conocimiento tenía sentido al servir como herramienta de comunidad y verdadera Ítaca para Asterios, que queda genialmente retratado en un capítulo dedicado al ser&estar.

El caso de Asterios Polyp es el de las grandes obras: van buceando a pulmón hasta la gruta, pronto se encuentran rodeados de grandes tesoros y riquezas que se apuran en recoger antes de que se acabe el aire, pero para cuando han regresado a la superficie, no son más que piedras sin valor y cristales de colores. Da igual…la caverna sigue siendo hermosa. Bajaremos.

 

, , , , , análisis&reflexión ___o/|||, Diván c[_]

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